Hoy en día somos más conscientes que para tener un cuerpo sano debemos llevar una alimentación sana. Lo más importante no son las calorías sino los nutrientes que entran en nuestro cuerpo. Tengan en mente esta frase ¨De nada te sirve controlar tus calorías por completo si no controlas la calidad de tus alimentos¨.

Por eso cuando se nos viene a la mente la palabra “dieta” una de las palabras que más relacionamos con este término es “calorías”. Hoy en día es el trend, contar calorías, fijarse en las calorías, cuántas tiene tal producto, cuántas debes de consumir al día, cuántas quemaste en la clase de trampolín, etc.

Pero... nos hemos puesto a pensar, realmente ¿qué es una caloría? de acuerdo a la definición de la RAE (Real Academia Española) la caloría se define como la cantidad de energía calorífica necesaria para elevar la temperatura de un gramo de agua pura en 1 °C. Cuando hablamos de alimentos, nos referimos a la cantidad de calor eliminado por un alimento durante su combustión. Cuando las calorías ingresan en nuestro organismo, se transforman en kilocalorías que equivalen a muchas calorías juntas que se generan en el proceso de la digestión y absorción de los alimentos.

Así es, las calorías son simplemente una unidad de medida. Hay expertos que actualmente afirman que no es posible determinar con exactitud las calorías que contiene un alimento, ya que en el cuerpo cada una genera reacciones diferentes.

A lo largo de los años se ha pensado así: “mientras comas menos calorías de las que gastas vas a perder peso” Claro que tiene su punto, es matemática básica, si comienzas a consumir menos energía de la que tu cuerpo necesita, pues eventualmente tendrá que utilizar de la que tenga guardada para poder sobrevivir.... pero ¿cómo puedes asegurarte de que esa energía la obtenga exclusivamente de la grasa almacenada y no de alguna otra fuente como por ejemplo el músculo?

Es algo muy complejo. Definitivamente, va mucho más allá de sólo controlar calorías. Es como el caso de una paciente que vivía contando calorías, obsesionada controlando todo lo que se llevaba a la boca y se aseguraba de que en su día no consumiera más de 1,300 calorías (porque ella pensaba que eso era lo que necesitaba para perder peso). Todas, o la mayoría, de estas calorías provenían de alimentos de muy baja calidad como: barritas, galletas, o snacks industrializados y procesados que tienen en su etiqueta la leyenda de “sólo 90 calorías”, bebidas light o “sin azúcar o sin grasas”, entre otras.

A pesar de su esfuerzo, no lograba perder peso, y lo peor de todo... se sentía muy mal, inflamada, con dolor de cabeza constante, cansancio y fatiga, muy mala digestión, sin energía para hacer ejercicio, con hambre todo el día. Pero ¿por qué no perdía peso? ¡si sólo estaba consumiendo 1,300 calorías!

Como lo mencioné antes, va mucho más allá. En mi opinión como Profesional de la Salud y por experiencia propia y con pacientes, puedo decir que lo más importante no son las calorías sino LA FUENTE de la que provienen esas calorías, los NUTRIENTES que entran en nuestro cuerpo.

Para que obtengamos energía necesitamos los 3 principales macronutrientes: proteínas, grasas, y carbohidratos; y los micronutrientes que son las vitaminas y los minerales.
Cualquier alimento puede tenerlos, una barrita procesada común nos puede aportar carbohidratos, grasas, y proteínas; pero provenientes de ingredientes de muy mala calidad como: azúcares simples, jarabes de maíz de alta fructosa, grasas hidrogenadas, soya, almidón modificado, entre muchas otras sustancias que la industria utiliza actualmente.

Las respuestas hormonales que generan en nuestro cuerpo esas sustancias químicas, JAMÁS van a ser iguales a las que generan los alimentos naturales.

Los carbohidratos que nos aporta por ejemplo, la avena, que es un grano entero (quiere decir que conserva las 3 partes que lo componen: salvado, endospermo, y germen), contiene fibra, grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas que son consideradas grasas saludables, proteínas vegetales. En cuanto a los micronutrientes, aporta minerales como fósforo, zinc, hierro, magnesio; vitaminas del complejo B, vitamina E., entre muchas otras más.

En nuestro organismo, se metaboliza distinto, se digiere distinto. Nuestra microbiota intestinal (que son las bacterias encargadas de los procesos de digestión y absorción de los alimentos) se ve beneficiada con la fibra que nos aporta porque le sirve de alimento, y entonces, a demás de esto nos NUTRE. Nos hará sentir mejor.

Pero... ¿y si tiene más calorías que la barrita? Tal vez, todo depende de la porción que consumas. Y si como quiera nos aporta más calorías ¿qué pasa? son de mejor calidad, nuestro cuerpo las procesa mejor.

Entonces ¿qué tan efectivo es el obsesionarse controlando las calorías para lograr una disminución de grasa en el cuerpo?
En mi opinión, es más importante centrarte en la CALIDAD de los alimentos que consumes, controlar tus porciones (que sean las adecuadas para ti o para tu objetivo), no en las calorías.

De nada te sirve controlar tus calorías por completo si no controlas la calidad de tus alimentos, si te van a hacer sentir mal, si están compuestos de sustancias que no van a generar reacciones positivas hormonales en tu metabolismo, y a la larga te traerá repercusiones como enfermedades, problemas en la tiroides, problemas intestinales, etc.

Mejor, céntrate en que tus alimentos sean lo más natural posible, en consumir calidad, en consumir menos lo procesado y lo empaquetado, prepara tú tus alimentos, toma más agua, se más activo, medita, vive menos estresado, disfruta y deja la obsesión con las calorías que son sólo una unidad de energía más.

Al fin de cuentas, lo más importante de la Nutrición es NUTRIR a las personas, lograr que se sientan bien, y ya el verse bien va por añadidura, porque si te sientes bien lo reflejas. Si tu cuerpo está sano, se nota.

Escrito por:
Nutrióloga Diana Treviño Garza @healthychoices_ls

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Fuentes:

1. RAE (2019). Caloría definición. Recuperado de: https://dle.rae.es/?id=6qz8mCh

2. FEN (2017). Datos actuales sobre las propiedades nutricionales de la avena. Recuperado de:https://www.fen.org.es/storage/app/media/PUBLICACIONES%202017/INFORME%2 0AVENA_FEN_v2_2017.pdf

 

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