5 Mitos sobre las dietas gluten free

La industria de los productos gluten-free crece año con año teniendo hoy un valor mayor a 1 billón de dólares y se prevé que para el año 2020 se triplique este valor. Este creciente interés por productos gluten-free se debe a la mercadotecnia que hay detrás de ellos y no es de sorprenderse que todos hayamos estado tentados a probar esta corriente de nutrición. A continuación te presento algunos mitos detrás de estas dietas libres de gluten:

"Todos los carbohidratos contienen gluten."

¡FALSO! Solamente los cereales como el trigo, cebada, centeno y sus derivados contienen gluten. La avena por ejemplo en grano entero es libre de gluten, pero es común que contenga trazas de contaminación por contacto con otros cereales; hay cereales que no lo contienen como el arroz, frijol  y la quínoa, u otros carbohidratos como la papa, etc. SÍ es posible llevar una dieta con muy bajo contenido de gluten con la guía de alguien que conozca sobre química de alimentos y nutrición para no caer en deficiencias de vitaminas y minerales. Agenda una cita con nuestras nutriólogas si te interesa una charla personalizada.

"Una dieta gluten-free es más saludable que una que contiene gluten."

DEPENDE. Pocas personas se benefician de una dieta totalmente libre de gluten (6% de nuestra población), entre ellas, quienes padecen enfermedad celiaca o sensibilidad al gluten. Para aquellos que sean positivos a estos padecimientos, una dieta libre de gluten si mejorará los síntomas intestinales, cutáneos y neurológicos que presentan. Para el otro 94% de la población, no habrá diferencia alguna.

"La sensibilidad al gluten se diagnostica en base a los síntomas que padece una persona."

¡FALSO! Una de las razones por las que las personas siguen estas dietas es porque padecen síntomas como inflamación abdominal, erupciones cutáneas, estreñimiento intercalado con episodios de diarreas, dolor abdominal minutos u horas después de comer, etc. Para diagnosticar enfermedad celiaca o sensibilidad al gluten, son necesarios exámenes de laboratorio y/o biopsias interpretadas por un médico.

"Los síntomas gastrointestinales van a mejorar con una dieta gluten-free."

DEPENDE. Lamentablemente, en un 94% de la población, estos síntomas no son causados específicamente por el gluten y se sobreponen con otros padecimientos más comunes como síndrome de intestino irritable, enfermedad de Crohn, colitis ulcerativa, colitis nerviosa, etc. Seguir una dieta gluten-free sin necesitarla, solo te hará retrasar un diagnóstico correcto. Lo ideal es asistir a una cita con un gastroenterólogo e ir con un nutriólogo que conozca el tema y te pueda orientar en como llevar una dieta que logre descartar cualquier otro padecimiento.

"Llevar una dieta gluten-free sirve para pérdida de peso."

DEPENDE, pero no necesariamente. Una dieta libre de gluten como tal, no lleva a la pérdida de peso por la falta de gluten per-sé. Pero si puede llevar a la pérdida de peso pues:

• La persona, sin conocimiento adecuado, elimina todos los cereales de su dieta (no sólo los que tienen gluten) y esto conlleva a una disminución en la ingesta de calorías totales. No es nada recomendable, ya que también presentarán deficiencia de vitaminas y minerales. Además recordemos que muchos alimentos que no son cereales tienen gluten como salsas, algunos quesos, aderezos, enlatados, etc.

• La otra razón por la que se pierde peso es porque el paciente, en su intento de eliminar el gluten, se vuelve más consciente sobre lo que come (algo llamado mindful eating), y por lo tanto presta más atención a las etiquetas de alimentos, elige opciones menos procesadas, cocina sus propios alimentos y come más en casa para tener la seguridad de no consumir alimentos con gluten.

EN CONCLUSIÓN

Antes de seguir una dieta de cero gluten, revisa si realmente es necesario que hagas este cambio en tu vida, quizá si eres de 6% de las personas que lo necesita pero la estadística dice lo contrario. Probablemente muchos de los síntomas que tengas puedan mejorar si comienzas a prestar más atención a la forma en que cocinas, a los alimentos que compras, las horas en que ingieres tus alimentos, a las porciones que te sirves, etc. Además recuerda que si lo que buscas es bajar de peso, tu alimentación deberá tener un balance de acuerdo a tus metas y siempre deberás acompañarla de una buena rutina de ejercicio.

Agenda una cita con nuestras nutriólogas.

¡Nos vemos en clase!

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Imagen por: schantalao

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